Consejos para madres y padres (primerizos y no tanto)

Lo primero… ¡feliz año nuevo! En el post de hoy vamos a ver algunos consejos para padres y madres. Es verdad que normalmente estos consejos son para padres primerizos, porque son los que todavía tienen tiempo de meterse en Internet e informarse de lo que les viene, jeje, pero es válido para todos los padres.

  1. No esterilicéis todo. No es necesario esterilizar los biberones, los chupetes… Es verdad que cuando los compras debes lavarlos, pero es suficiente con que los metáis al lavavajillas o lavarlos a mano con tu lavavajillas habitual. Esto es extensible a todo, es decir, no hace falta limpiarle las manos continuamente con toallitas para que no se las metan en la boca. Los niños deben inmunizarse, y aunque de bebés quieras protegerles de todo, llegará un día en que coman arena, piedras, cagarrutas de oveja…. y no te de tiempo a evitarlo. Los niños intentarán llevarse todo a la boca, y tu misión es evitar que se ahoguen, pero no podrás evitar que se meta la mano sucia a la boca, por lo que es mejor no obsesionarse con la limpieza. Con esto no quiero decir que les llevéis sucios, o que les dejéis asalvajarse, pero no pasa nada si se come una galleta que se ha caído en el suelo de tu cocina. Está demostrado que los niños que conviven con perros están más inmunizados, y eso es porque por muy limpios que seáis, el perro lamerá al niño y el niño comerá pelos de perro y no pasa nada.
  2. ¿Hiervo agua o le doy de botella? Esta pregunta es muy habitual, y probablemente tu madre o tu abuela te aconsejarán que la hiervas o en su defecto que sea agua mineral, pero mi consejo es que sea del grifo. Por supuesto, yo a mi hijas les dí agua del grifo SIEMPRE pero yo resido en Madrid, donde el agua del grifo es totalmente válida, así que la respuesta dependerá según tu lugar de residencia. Generalizando, el niño debe beber el agua que bebas tú. Si tú bebes del grifo, él también. Si vives en un sitio donde el agua del grifo no se puede beber y la tomáis mineral, pues él también. Así de sencillo.
  3. Lactancia a demanda. Pero a demanda de verdad, a demanda significa solicitud o petición, nada de cada 3 horas y durante “X” tiempo. El niño tiene el reflejo de succión innato y sabe cuando quiere teta y cuanto tiempo la quiere. Cada niño es diferente, y por supuesto, cada teta también. Habrá niños que coman mucho y otros poco, algunos lo harán cada hora y otros cada 4 horas, algunos tendrán suficiente con 15 minutos en cada teta y otros preferirán 45 minutos en una sola… Ya lo dice el refrán: “para gustos… las tetas”.
  4. Si crees que no sabes dar el pecho, pide consejo. No te de vergüenza preguntar. Pregunta a tu médico, a tu matrona, a tu madre, a la vecina. Apúntate a un grupo de lactancia para compartir experiencias, dudas, miedos… Y sobretodo, da el pecho hasta que quieras. Está demostrado que la lactancia es el mejor alimento para el bebé, pero la madre debe querer hacerlo. Si no estás a gusto, te causa ansiedad, malestar o simplemente has cambiado de idea y ya no quieres amamantar, déjalo. Si por el contrario, ya lo tienes incorporado a tu rutina diaria, sigue con ello hasta que quieras o hasta que el bebé quiera. Esto conlleva ciertos comentarios y miradas de gente con prejuicios; ignóralos.
  5. No es necesario bañarles a diario. Los bebés no se manchan. La piel tiene una capa protectora para combatir las infecciones que puede verse dañada por el exceso de agua y jabones. Por eso también, los baños de los bebés deben durar poco, unos 5 minutos. A medida que crezcan, incrementará el tiempo de baño.
  6. No les abriguéis demasiado. Casi todos los bebés van abrigados de más, porque al verles tan pequeños y frágiles, a menudo nos pasamos con la cantidad de ropa que deben llevar, en especial cuando la persona que le viste es friolera. Debemos ponerles la misma ropa que nosotros o, como mucho, una prenda más. Y debemos tener en cuenta el destino final del niño, por ejemplo si va a ir a casa de la abuela no irá con la misma cantidad de ropa que si va a estar todo el rato en la calle, o si va a ir a la escuela donde tienen la calefacción de suelo muy alta.
  7. El niño debe adaptarse a los sonidos habituales de su entorno, por eso no se debe mantener la casa en silencio cuando el bebé duerme. El niño se acostumbrará a lo que tú quieras que se acostumbre. Si evitas el ruido cuando duerme sólo conseguirás que se despierte con cualquier ruido desconocido para él. Si haces cenas con amigos, no hagas que bajen el volumen cuando hablan. Haz que su siesta coincida con tu comida en un restaurante. De esta manera no pasará nada cuando llame el cartero al telefonillo a la hora de la siesta, o cuando tu suegra llame por la noche para ver qué tal el día.
  8. Fortalece el suelo pélvico. Probablemente no habías oído hablar mucho del suelo pélvico hasta que decidiste quedarte embarazada, pero la realidad es que es un músculo muy importante que tenemos que ejercitar para prevenir la incontinencia, dolores de espalda, disfunciones sexuales…
  9. Llévale al médico siempre que quieras. Elije un pediatra que te guste, que te de confianza y tranquilidad. No dudes en llevarle al pediatra siempre que necesites, ya que esto hará que ganes seguridad y salud mental.
  10. Haz colecho, y hazlo hasta que quieras. Una de las sensaciones más bonitas y placenteras del mundo es dormir con tus hijos. Es verdad que no hay que dejar que eso se alargue eternamente en el tiempo, por el bien del niño y por el bien de la pareja, pero no hay nada de malo en dormir con tus bebés. Es más, está demostrado que tiene muchos beneficios, como que el bebé esté más tranquilo, regule mejor su temperatura y su pauta de sueño, llore menos, descanse mejor, coma más…    No tengas miedo de aplastarle, es muy difícil que eso ocurra, pues aunque no lo creáis, aún dormidos sois conscientes de que el bebé está ahí. Deja volar tu imaginación conyugal, pues tendréis que buscar otros lugares para intimar puesto que el dueño de vuestra cama ahora es el bebé. En mi caso, la mayor durmió con nosotros hasta los 4 meses y ahora sigue durmiendo los fines de semana o cuando está enferma. La pequeña tiene 11 meses y sigue durmiendo con nosotros, en parte por mi comodidad para que pueda descansar, ya que todavía se despierta mucho por la noche para tomar pecho.
  11. ¿Dejarle llorar o no? Pues depende. ¿Estás fregando y tienes las manos llenas de jabón? pues porque llore un poco no le va a pasar nada. ¿Estás tan cansada que sólo quieres dormir y de repente se despierta? Pues si sabes que se calmará si le coges, hazlo, mañana será otro día. Yo no veo la necesidad de dejarle llorar hasta que se desgañite, pero tampoco veo la necesidad de que no llore. Llorar es sano. Relaja. La clave está en enseñarle a dormir. Otro día hablaremos de esto más detenidamente.
  12. La rutina ayuda mucho a los niños. Les hace prever lo que va a ocurrir a continuación. Eso no significa que no podamos saltarnos los horarios. Esa es otra rutina que también tienen que aprender. Mis hijas no tienen las mismas rutinas entre semana que los fines de semana, y sin embargo, saben diferenciar cada momento. Deben aprender a adaptarse.
  13. Pero sobretodo, y este es el consejo más importante, no hagas caso a nadie, ni a mi, SIGUE TU INSTINTO. Te habrás dado cuenta que todo el mundo sabe de niños, da igual si los tiene o no, todo el mundo critica opina. Haz lo que realmente te haga sentir bien, lo que te haga vivir tranquila, y sobretodo, si crees que algo te supera piensa que… todo pasa. #hazloquetesalgadelaperla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s